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La mujer, de 89 años, cruzaba por un paso de peatones con buena visibilidad. La familia de la víctima solicita tres años de prisión y 425.000 euros.

El encausado (dcha.) junto a su abogado, ayer, en la Ciudad de la Justicia de la capital aragonesa. – JAIME GALINDO:

juicio conductor

La familia de una zaragozana de 89 años sentó ayer en el banquillo al conductor de una furgoneta que atropelló a la anciana, en abril del 2016, en un paso de peatones de la calle Embarcadero de la capital aragonesa. La mujer quedó en silla de ruedas tras el siniestro, si bien un nuevo informe sobre su deteriorado estado de salud presentado ayer al inicio del juicio llevó a la magistrada del Juzgado de lo Penal número 5 de Zaragoza a suspender la vista para no crear indefensión en el procesado.

El acusado, Raúl B., se enfrenta a tres años de prisión por un delito de lesiones por imprudencia grave que solicita la acusación particular, ejercida por Mariano Montesinos, mientras que la Fiscalía reduce la condena a cinco meses. La defensa, ejercida por el letrado, Marco Antonio Navarro, mantiene la libre absolución.

Los hechos por los que responde penalmente el encausado, sin antecedentes penales, tuvieron lugar hace dos años. Este joven de 32 años conducía su furgoneta de trabajo por el único carril existente en la calle Embarcadero, en dirección Vía Ibérica. Al llegar a la intersección con la calle Tomás Pelayo, tras realizar un giro hacia la izquierda para incorporarse a dicha vía no se apercibió de que una mujer cruzaba un paso de peatones.

Cuando la vio, tal y como apunta la Fiscalía, «accionó el sistema de frenado, pero no tuvo tiempo ni espacio suficientes para detener el vehículo, golpeando a la mujer con el angular delantero de la calzada». La víctima cayó al suelo de espaldas.

Un relato de hechos que difiere parcialmente del de la acusación que realiza la familia de la anciana que resalta la prudencia que mantuvo la mujer al cruzar. «Tras observar que no se aproxima ningún vehículo comienza a atravesar el paso de peatones», apostilla.

Afirma también que «el accidente se produjo en circunstancias de buena visibilidad, en un paso de cebra en plena ciudad en el que es previsble la irrupción de peatones, por lo que las alertas o cuidados deben incrementarse a quien maneja un medio de riesgo o peligro como es un vehículo». «Se da la circunstancia de que la peatón cruzó delante del conductor de izquierda a derecha durante un tiempo prolongado, puesto que su avanzada edad indica que no fue rápido el paso, por lo que no haberla advertido revela una falta de atención importante», recalca la acusación particular.

Una cuestión que añade es que en la zona en la que se produjo el accidente existía señalización que no se tuvieron en cuenta, además de que en la zona había dos pasos de peatones. Esta circunstancia hace pensar que tenía que haber reducido la velocidad ante otros viandantes. El juicio volverá a señalarse en otra fecha por el Juzgado de lo Penal número 5 de Zaragoza.

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El Periódico de Aragón